La reintroducción de especies extinguidas para conservar el ambiente  

Con el “Rewilding” en materia de ambiente y conservación de los espacios naturales hubo impresionantes avances como la reintroducción del yaguareté, con la liberación de la primera camada en los Esteros del Iberá, en Corrientes. 

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Camada de yaguaretés

Pero no es la única especie: también se está avanzando con favorecer el regreso del venado de las pampas, el oso hormiguero gigante, el guacamayo rojo, la nutria gigante y el pecarí de collar.

 

En la provincia del Chaco, la situación es diferente porque el yaguareté no está extinguido, aunque quedan muy pocos ejemplares al punto que no cumplen con su rol ecológico como depredadores, arquitectos del ecosistema. Sin embargo la experiencia de recuperación de la especie en el Impenetrable no deja de ser menos interesante, porque cada ambiente tiene su dinámica y complejidad.

 

En paralelo, mucho se viene trabajando en la concientización y en la necesidad de preservar vivos a nuestros animales y en particular al yaguareté. Trabajo de gran aliento en una sociedad que tiene internalizada la cultura de la cacería, al punto que esta actividad da origen a su nombre: Chaco, territorio de caza. 

 

Cambiar este paradigma, supone cambiar costumbres y tradiciones, en el entendimiento que la observación de fauna puede transformar positivamente la economía de toda una provincia que tiene mucho para ofrecer, a partir del desarrollo de emprendimientos de ecoturismo.

 

En la retrospectiva el 2019 fue el año en que se colocó el radio collar al yaguareté salvaje Qaramta. Que permitió grandes avances en materia de investigación, igual que la información aportada por las cámaras trampa. Pero la falta de indicios respecto de la presencia de hembras para la procreación de la especie, derivó en la necesidad de adoptar medidas concretas para la recuperación del tigre criollo. 

 

Es así que dentro del Parque Nacional El Impenetrable se está desarrollando una experiencia pionera, como el proyecto de cruza del yaguareté, entre Tania (una hembra de cautiverio) y Qaramtá (un macho silvestre). Con la unión de ambos felinos se busca obtener nueva descendencia, que signifique un aumento de ejemplares en la menguada población de la región chaqueña.

 

Proyecto de cruza de yaguareté en Chaco

 

Al respecto el Coordinador del Programa NEA Aves Argentinas, Andrés Bosso, considero que “Hasta el momento los resultados son positivos. Siempre asumiendo que todavía es un camino largo el que hay que desandar. Hoy por hoy, estamos aprendiendo y especialmente en lo que más se ha avanzado es en lo que podríamos llamar la “zootecnia” del proyecto. Estamos aprendiendo justamente sobre reproducción de animales, que en este caso implica un sinfín de aspectos, muchos de los cuales se han puesto en práctica con originalidad al menos en nuestro país. Desde el armado de recintos, anclaje y traslado, captura y seguimiento, sincronía para el encuentro y separación de macho y hembra y monitoreo. Lo que vamos sabiendo de estos pasos que se vienen dando, es que son proyectos de larguísimo aliento, décadas, que necesitan recursos económicos y humanos constantes más allá de las gestiones de gobierno y que para que sean realmente exitosos requieren una sinergia institucional profunda y activa, con buena comunicación e integración”. 

 

En respuesta al interrogante ¿Que podría representar a futuro la posibilidad de procreación de nuevos ejemplares, con la incorporación de nuevas generaciones de cachorros como núcleo poblacional del Parque y toda la región del impenetrable?, Bosso respondió:

 

“Diría que aún no tenemos la respuesta. Y no tiene mucho sentido extrapolar experiencias de otras latitudes. Sí somos conscientes que es una especie carismática como pocas y que puede ser sin dudas un atractor de turismo de naturaleza porque observarla en libertad es una de las experiencias más potentes que cualquier naturalista y amante de la vida silvestre puede tener. Y que si queremos disfrutar de su presencia más constante en el Chaco la reintroducción en este caso es imprescindible. Pero tenemos que trabajar en un abanico de acciones de conservación y desarrollo y no quedarnos de brazos cruzados aguardando el “éxito reproductivo” del yaguareté, que sin dudas contribuye y refresca, pero es una partecita. Como tantas partecitas que están sí volcadas en el Plan de Emergencia del Yaguareté en la Región Chaqueña que junto a otros esfuerzos colectivos como el Compromiso Gran Chaco 2020-2030 marcan rumbos para la construcción del Chaco Sostenible”, concluyó.

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