“Ecoqiru”, la primera  fábrica de madera de plástico  en Chaco, se presenta como una solución al cambio climático

Ecoqiru nace hace poco más de un año en la localidad de Margarita Belén, como una unidad de negocio dentro de la firma “Autopiezas NEA S.R.L.” que lleva en el mercado 6 años.  

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Maceta de madera de plástico

Frente a los desafíos que plantea el cambio climático, la deforestación y la crisis por la extinción de especies, se erige como una alternativa válida la utilización de materiales alternativos –como la madera plástica-, como una contribución imprescindible para la conservación de un ambiente saludable y en particular del monte nativo. 

 

Los recientes incendios forestales y de pastizales que consumen el 12 por ciento del territorio de la Provincia de Corrientes, arrasaron además de especies animales y vegetales, con kilómetros de alambrados y redes de tendido eléctrico, que cayeron junto a los postes quemados, que deberán ser reemplazados. 

 

Es aquí donde las leyes de oferta y demanda del mercado, terminan ocasionando pérdidas irreparables en el monte nativo chaqueño, de donde terminan saliendo los postes de madera dura, aportando una solución cortoplacista a la economía del campesino, pero agravando el problema no resuelto de la tala indiscriminada y el agotamiento de recursos naturales que se vienen dilapidando aceleradamente.

 

Una solución inteligente

 

De esta problemática surge una solución sustentable y muy conveniente desde la perspectiva ambiental: la fabricación y utilización de la madera plástica. En Chaco existe “Ecoqiru”, que es la primera fábrica que funciona en la provincia, cuya materia prima son los plásticos de un solo uso que son desechados y utilizados habitualmente en rellenos sanitarios. 

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Reposera diseñada en madera de plástico

Ecoqiru nace hace poco más de un año en la localidad de Margarita Belén, como una unidad de negocio dentro de la firma “Autopiezas NEA S.R.L.” que lleva en el mercado 6 años. Ésta última opera como el primer desarmadero de autos legalizado de la provincia. Su función es desarticular al vehículo que tiene destrucción total por accidentes para recuperar 30 piezas del automóvil que luego son reintroducidas en el mercado automotriz como repuestos usados. El resto de los desechos deben ser destruidos.

 

Desde el desarmadero se ocuparon durante los últimos 5 años de vender los excedentes como aluminio y chapa o metal a mercados que se encargan del reciclado. Sin embargo, no ocurrió lo mismo con los plásticos, porque la industria tradicional excluye todos los plásticos que tienen tintas, que están impresos o que son mezclas de plásticos, es decir se deja de lado la mayoría de las partes post-consumo.

 

José Álvarez, Socio Gerente de la firma explica que ” esta realidad es la que dio origen a la empresa que se denomina Ecoqiru (“qiru” en quechua significa “madera”). De esta manera se logra un uso sustentable del material plástico que genera Autopiezas NEA, como así también a los desechos plásticos que descartan las empresas y los hogares. La reutilización de estos recursos permite disminuir la contaminación, contribuyendo amigablemente con el ambiente.

 

“Somos empresarios comprometidos con el medio ambiente, tratamos que cada decisión tomada tenga el menor impacto posible”, así define Álvarez a la empresa que crea madera plástica a partir de desechos transformados en macetas, sillas, tablas, pallets, decks y tirantes. El producto terminado tiene sus bondades: Madera plástica reciclada, ecológica, reutilizable y rentable. Con durabilidad garantizada y resistencia comprobada al sol, el agua y las plagas. Sin contaminantes, Ignífuga, con alta resistencia al fuego e ideal para alambrar campos. 

 

En síntesis: plástico reciclado con las funcionalidades de la madera común, pero sin la necesidad de talar bosques nativos. A diferencia de la madera natural, la madera plástica no se agrieta, no la afecta la humedad, hongos o insectos. Estas características le otorgan una mayor durabilidad permitiendo así, un ahorro considerable de tiempo y dinero. Los productos duran más de 50 años”.

 

 

Trabajo articulado, interrelacionado y estratégico

 

 

“Nosotros no solo recuperamos los plásticos que desechamos de las autopartes sino que gracias a los convenios podemos reutilizar todo lo que sea plásticos desechados por las empresas, las recolecciones diferenciadas que realizan las organizaciones no gubernamentales”, indica el empresario.

 

Resultó evidente que la materia prima proveniente del desarmadero era insuficiente. Por ello establecieron convenios con organizaciones sociales, voluntarios ambientales y empresas del medio para hacer un canje. “Estas organizaciones nos dan el plástico, nosotros con una quita del proceso de producción, le damos puntos y esos los pueden canjear por productos nuestros”, detalla José Álvarez.

 

Si bien un poste de madera plástica tiene costos similares a uno de quebracho, los costos de producción y de inversión primaria en este mercado, son elevados. “No obstante el mercado del reciclaje es la vanguardia. Todo lo que concierne al cuidado del ambiente es el futuro. No existe otra posibilidad.”, reflexiona.

 

En síntesis: plástico reciclado con las funcionalidades de la madera común, pero sin la necesidad de talar bosques nativos. A diferencia de la madera natural, la madera plástica no se agrieta, no la afecta la humedad, hongos o insectos. Estas características le otorgan una mayor durabilidad permitiendo así, un ahorro considerable de tiempo y dinero. Los productos duran más de 50 años”.

La empresa que nace hace un año debió invertir sumas millonarias para poner en marcha la fábrica. “Nosotros todo lo hacemos con fondos propios, no tenemos ningún tipo de financiación estatal. Logramos una financiación privada y el Banco con el que operamos nos gestionó una línea con una Sociedad de Garantía Recíproca para poder alcanzar un crédito y comprar estas máquinas que son caras y son importadas. Nada de esto se produce en el país y traerlos cuesta tres o cuatro veces más de lo que valen a la hora de comprarlos”, detalla el empresario.

 

“Es muy costoso crecer porque tenemos una carpeta llena de proyectos que podemos hacer y cada cosa significa un desembolso enorme de dinero”, indicó Álvarez y señaló que para ellos sería valioso contar con financiamientos de Bancos Estatales donde las tasas de intereses son más bajas lo que favorecería no solo la inversión empresarial sino también la generación de mano de obra.

 

Creo que hay un problema cultural en nuestra dirigencia política que no logra ver de que el camino del reciclado y del cuidado del medio ambiente es algo que ya está instalado y es adonde debemos ir. Me parece que esa conciencia no existe porque a pesar de que en los discursos está, en la realidad no hay acciones”, manifesta Álvarez al señalar que, por ejemplo, el Estado sigue invirtiendo en la compra de mobiliarios, cartelería, señalética, con materiales industrializados, desaprovechando los usos del material reciclado como la madera de plástico. “Ese cambio de mentalidad es el que tiene que aparecer en algún momento”, indica.

 

La empresa además anhela que la política “de una vez por todas empiece a pensar en el ambiente y en reemplazar a la madera vegetal e incluso al metal con madera plástica” y por ello Álvarez sostuvo que “sería un sueño empezar a ver garitas de colectivos, por ejemplo, hechas con madera plástica o bancos en las plazas, cestos de basura; sería un sueño verlo en las ciudades”

 

Los costos de la madera plástica

 

A modo de referencia estos son los costos de algunos de los productos fabricados en madera plástica:

 

Tablón "Castaño" $ 1960 S/IVA; medidas: 290 cm. X 9 cm de ancho, X 3 cm. de espesor; peso: 2.6 Kg.

 

Poste "Algarrobo" $ 3900 S/IVA; medidas: 250 cm. X 9.5 cm de diámetro; peso: 5.8 kg X metro lineal

 

Maceta “Cipres” $ 2015 S/IVA; medidas: 50 cm. de largo, X 12 cm. ancho, X 17 cm. de profundidad; peso: 4.68 kg.

 

Tarima “Olmo” $ 4850 S/IVA; medidas: 60 X 60 cm; peso: 7.5 kg.

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