Argentina tendrá la primera planta de combustible ecológico en octubre

La empresa Valle de la Puerta está avanzando en la puesta a punto de la fábrica, para producir este biocombustible para calefacción de hogares e industrias en Argentina.

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Estufa a pellets

Con una  inversión de ochenta millones de pesos,  la empresa Valle de la Puerta realizará la producción de pellets, para producir energía, a partir de residuos de olivos

 

 

Con una inversión de ochenta millones de pesos, la empresa Valle de la Puerta está avanzando en la puesta a punto de la fábrica para producir este biocombustible para calefacción de hogares e industrias. La producción comenzará en octubre y ya ha despertado interés no sólo a nivel nacional sino también desde Chile.

 
Los biocombustibles vienen ganando cada vez mayor protagonismo no sólo a nivel mundial sino también en Argentina —que ingresó en este mercado recién en la última década—, por ser una fuente de energía renovable y alternativa a otras de origen fósil como el gasoil, gas propano, gas natural y carbón mineral. Siguiendo la tendencia, se está construyendo en el corazón del Valle de Famatina de La Rioja la primera planta no convencional de pellets del país, a partir de residuos olivícolas.

“La producción comenzará en octubre y permitirá aprovechar cinco millones de kilos de residuos que se generan luego de la poda de olivares”, anticipa Julian Clusellas, presidente y CEO del establecimiento Valle de la Puerta, que elabora más de mil cuatrocientas toneladas de aceite de oliva por año. La planta tendrá un 98% de maquinaria nacional.

Los pellets son un combustible ecológico y económico de baja emisión de CO2. que se fabricarán servirán como combustible natural con un alto poder calorífico, ideal para zonas sin acceso al gas natural por su bajo costo, que representa aproximadamente un 60 por ciento del valor del gas envasado al consumidor. Entre sus ventajas se destaca la sustentabilidad ambiental, ya que se obtiene de aserrín prensado de madera y otras biomasas, con lo que se evita la tala de árboles.


 
“La empresa se acercó al Laboratorio de Biocombustibles de INTI en Tucumán para solicitarnos asistencia técnica en la evaluación de los procesos, maquinarias, proveedores y para validar las calidades de los residuos olivícolas para su posterior selección”, detalla Martín Rearte, jefe del Departamento de Energías Renovables del Instituto. “Además, estamos analizando diferentes tipos de aditivos para lograr la mayor confiabilidad del producto y otorgar la Certificación de Biocombustibles”, agrega.

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